Una terraza no tiene por qué tener un único momento del día.
Con una buena distribución, muebles adecuados y teniendo en cuenta algo tan importante como la orientación del espacio, puedes conseguir que tu terraza sea un lugar agradable desde primera hora de la mañana hasta que llega la noche.
El desayuno al sol, la comida en la sombra, una siesta después de comer, el café de la tarde, un rato de lectura o una cena con amigos. Cada momento pide algo diferente y, sobre todo, no todas las zonas de la terraza reciben el mismo sol a lo largo del día.
La clave está en observar cómo se comporta tu espacio exterior y diseñarlo en función de cómo quieres utilizarlo. Te contamos cómo hacerlo.

Antes de elegir los muebles: observa tu terraza
Uno de los errores más habituales al diseñar una terraza es empezar directamente por los muebles. Antes de decidir qué mesa, sofá o tumbona quieres, dedica un tiempo a observar el espacio. ¿Dónde aparece el sol por la mañana? ¿Qué zonas reciben más luz durante las horas centrales? ¿Cuándo empieza a aparecer la sombra? ¿Qué ocurre al final de la tarde?
La orientación de la terraza condiciona muchísimo su uso.
Una terraza orientada al este puede ser perfecta para desayunar al sol, mientras que una orientación oeste puede ofrecer tardes especialmente agradables y puestas de sol espectaculares. Una terraza con orientación sur tendrá una mayor exposición solar durante buena parte del día y necesitará prestar especial atención a las soluciones de sombra.
No hay una orientación mejor que otra. Hay que saber aprovechar cada una.

Por la mañana: empieza el día al aire libre
Si tu terraza recibe sol durante las primeras horas del día, tienes un espacio perfecto para crear una pequeña zona de desayuno.
No necesitas demasiado: una mesa de tamaño adecuado y un par de sillas pueden ser suficientes para convertir ese primer café del día en un pequeño ritual. Y si tienes espacio, puedes complementar esta zona con una butaca o un pequeño sofá para esos momentos en los que quieres sentarte tranquilamente a leer o simplemente empezar el día sin prisas.
Un consejo: no hace falta que la zona de desayuno sea la misma que utilizas para comer o cenar. Si el espacio lo permite, crear pequeños ambientes permite aprovechar mejor la terraza y adaptarla a diferentes momentos del día.

A mediodía: la sombra se convierte en protagonista
A medida que avanza el día, el sol gana intensidad. Y aquí aparece uno de los elementos más importantes de cualquier terraza: la sombra.
Una terraza diseñada únicamente pensando en el sol puede resultar poco práctica durante las horas centrales del verano. Sombrillas, pérgolas, toldos u otras soluciones de protección solar permiten crear una zona mucho más confortable y ampliar considerablemente las horas de uso del exterior.
Si tienes una zona de comedor, este es especialmente importante. Porque una comida de verano debería poder alargarse sin que los comensales estén buscando desesperadamente el rincón de sombra.
Para quienes disfrutan comiendo al aire libre, la mesa suele convertirse en el corazón de la terraza. Elige un tamaño que permita moverse cómodamente a su alrededor y que se adapte al número habitual de personas, pero sin olvidar que también existen soluciones extensibles o modulares para ocasiones especiales.
Una terraza bien diseñada no necesita una mesa enorme si normalmente sois cuatro. Necesita una mesa que funcione para vuestra forma real de vivirla.

Después de comer: llega la hora de la siesta
Hay un momento del verano que merece su propia zona: la siesta. 😴
Una tumbona, una butaca reclinable o un sofá cómodo pueden convertir un rincón de la terraza en el lugar perfecto para desconectar después de comer. Aquí vuelve a entrar en juego la sombra. Lo ideal es poder elegir entre tomar el sol durante un rato y refugiarse después en una zona fresca y protegida. Porque una buena terraza no te obliga a elegir entre sol o sombra.
Te permite disfrutar de ambos.

Por la tarde: cambia el escenario
A última hora de la tarde, el espacio vuelve a transformarse: la temperatura empieza a bajar, la luz cambia y aquellas zonas que durante el mediodía estaban demasiado expuestas al sol pueden convertirse en los lugares más agradables de toda la terraza. Es el momento perfecto para una zona de relax.
Un sofá exterior, unas butacas y una mesa auxiliar pueden crear un pequeño salón al aire libre. Un lugar para leer, tomar algo, escuchar música o simplemente no hacer nada. Y esta es precisamente una de las grandes ventajas de diseñar la terraza por ambientes: no tienes que utilizar siempre el mismo rincón.
Al atardecer: aprovecha la mejor luz del día
El atardecer merece una mención aparte. Si tu terraza tiene orientación oeste o recibe luz al final de la tarde, probablemente tengas uno de los momentos más especiales del día justo delante de ti. Coloca en esta zona los muebles que inviten a quedarse: un sofá cómodo, unas butacas, una mesa auxiliar o incluso una tumbona.
Y no olvides la iluminación. Porque cuando el sol desaparece, la terraza no tiene por qué dejar de ser protagonista.

Por la noche: convierte la terraza en otro espacio de la casa
Una terraza bien planteada también puede disfrutarse de noche. De hecho, durante los meses de verano muchas de las mejores horas empiezan cuando baja el sol: una cena con amigos, una sobremesa, una copa de vino o una conversación que se alarga hasta tarde. Para conseguirlo, además de muebles cómodos, es importante cuidar la iluminación.
Las luces cálidas y ambientales ayudan a crear una atmósfera acogedora sin convertir la terraza en un espacio excesivamente iluminado. También puedes utilizar diferentes puntos de luz para delimitar ambientes: la zona de comedor, el rincón de relax o las zonas de paso.

¿Y si tienes una terraza pequeña?
Tener poco espacio no significa que tengas que renunciar a crear diferentes ambiente. En una terraza pequeña, lo importante es que los muebles sean proporcionales al espacio y, cuando sea posible, versátiles.
- Una mesa plegable puede utilizarse para desayunar y recogerse después.
- Una butaca puede servir como asiento adicional cuando recibes invitados y convertirse en tu rincón de lectura el resto del tiempo.
- Un sofá compacto puede funcionar como zona de relax y, acompañado de una mesa auxiliar, convertirse también en un espacio para tomar algo.
La clave está en no intentar meterlo todo. Una terraza pequeña bien planteada puede resultar mucho más cómoda que una terraza grande llena de muebles sin una función clara. Y no te equivoques: las mesas plegables no tienen por qué ser feas o de mala calidad:
¿Y en una terraza grande?
Aquí el reto es diferente. Cuando hay muchos metros disponibles, lo interesante es crear diferentes ambientes con funciones concretas. Por ejemplo:
- Zona de comedor: una mesa y sillas para comidas y cenas.
- Zona de relax: sofá, butacas y mesa auxiliar.
- Zona de sol: tumbonas para tomar el sol o descansar.
- Zona de sombra: una pérgola o sombrilla que permita disfrutar del exterior durante las horas centrales.
De esta manera, la terraza deja de ser un único espacio y se convierte prácticamente en diferentes habitaciones al aire libre.

